Tiempo de contacto

«Tiempo de contacto» es como se denomina en la jerga del sector de la educación el tiempo que los maestros o profesores pasan activamente con sus alumnos, prestándoles atención, guiando, acompañando y ofreciéndoles contexto para la construcción de su saberes. El resto de su tiempo de trabajo, el maestro o profesor lo pasa organizando y preparando el «tiempo de contacto»; eso también incluye la formación continua de su propia persona.

Ahora bien, resulta que una de las consecuencias de los recortes en algunos sistemas educativos de la Península es el aumento del tiempo de contacto. En relación a ello, hay opiniones de que más tiempo de contacto puede reducir el tiempo de preparación y así disminuir la calidad pero también dudas de que esto tenga repercusiones serias en la calidad docente. Esto último se hace sacando un dato de Grecia donde el tiempo de contacto es muy bajo (se asume, por tanto, que hay mucho tiempo disponible para la preparación) y la calidad, según los resultados del estudio PISA, también bajo. Muchos piden esquemas de incentivos nuevos; sobre los resultados de uno de estos esquemas, el «No Child Left Behind» de EE UU, no dejan de llegar noticias preocupantes.

Mi opinión al respecto es que, aunque a nivel de sistemas educativos enteros el tiempo de contacto no tenga correlación clara con la calidad, es difícil de argumentar que el tiempo que una persona intrínsecamente motivada pasa formándose y preparándose para enseñar a otros, no tenga luego que ver con la calidad de la clase que ofrece. Cómo se mide esa calidad es una cuestión nada desdeñable y, para pensarla, me quedo con la «ley» de la medición del desempeño de Donald T. Campbell citado por Richard Rothstein:

The more any quantitative social indicator is used for social decision-making, the more subject it will be to corruption pressures and the more apt it will be to distort and corrupt the social processes it is intended to monitor. (Cuanto más se utiliza cualquier indicador cuantitativo para decidir sobre políticas sociales, más se expondrá esa política a la corrupción, y más distorsiones causará en los procesos sociales que intenta medir.)

En un contexto así es esperanzador que se fortalezcan, también en EE UU, las iniciativas de unschooling.

Dinero vs Trueque

Crecí en un pueblo pequeño donde el trueque –y más aun el apoyo mutuo– era moneda de cambio frecuente. La admiración de la que disfruté el día en que, ni siquiera yo sino mi padre, volvió a casa con 14 kg de setas que luego repartió entre los vecinos es, por su característica única y extraordinaria en la historia del pueblo, el primer recuerdo que me viene a la mente cuando pienso en ello.

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Vapor de hojalata

Me servía de consuelo […] volver a mi influyente amigo, el apaleado, torcido y arruinado vapor de hojalata. Subí a bordo. Resonó bajo mis pies como una lata de bizcochos Hunlay and Palmer vacía que se hubiera hecho rodar de una patada por un canalón; no era de estructura sólida, y mucho menos bonito de forma, pero había invertido en él demasiado trabajo como para no quererlo. Ningún amigo influyente me hubiera servido mejor. Me había dado la oportunidad de moverme un poco… y descubrir lo que podía hacer. No, no me gusta el trabajo. Prefiero holgazanear y pensar en las cosas buenas que pueden hacerse. No me gusta el trabajo –a ningún hombre le gusta–, pero me gusta lo que hay en el trabajo, la ocasión de encontrarse a sí mismo. Tu propia realidad –para ti, no para los demás–, que ningún otro hombre puede conocer jamás. Ellos sólo pueden ver el espectáculo, pero nunca pueden decir lo que realmente significa.

Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas

El flujo y la sustancia

El fin de semana me acordé de George Siemens para volver a visitar su blog y descubrir cómo un post que defendió el poder de los hashtags como generadores de movimientos sociales le produjo desafección con el social media, es decir, plataformas enfocadas no en la sustancia y significado de las conversaciones sino en su flujo al que, además, centralizan. Muchas veces el resultado, constata también Siemens, son conversaciones banales y vacíos.

Me parece útil su asociación de estas herramientas con las emociones frente a otras herramientas, por ejemplo los blogs y los sitios personales, enfocadas en la reflexión y el fortalecimiento de la presencia online autogestionada, las que asocia con el intelecto. Quizá porque estos días he estado leyendo sobre los procesos cerebrales que acompañan las creencias en fenómenos paranormales o revelaciones divinas, pensé en los dos hemisferios del cerebro, la derecha productora de emociones y creatividad y la izquierda productora de la razón y el intelecto (dicho de una manera muy simplificada). Pensé que si el equilibrio entre los dos facilita el hacer el camino de la vida para la persona (dentro de unos márgenes que varían de una persona a otra), el equilibrio entre el flujo y la sustancia facilita el hacer la vida en grupo o sociedad. Pues parece que Siemens se queja de un desequilibrio tremendo respecto a esto último en el entorno en el que él vive.

Para terminar este post, quiero citar el párrafo en el que resume los beneficios que le reportaron los dos tipos de herramientas, los sitios web gestionados enteramente por él por un lado y Facebook y Twitter por otro lado:

I’ve been blogging since 2000 and can attribute a numerous positives to this activity: I was hired at University of Manitoba because of my blog and bi-weekly newsletter. I was hired at Athabasca University for similar reasons. I have traveled to over 30 countries and delivered over 200 presentations in the last decade due to my transparent online presence: blogging, writing, teaching. What has Twitter and Facebook done for me? Nothing, really. Other than perhaps attending to my emotive needs of being connected to people when I’m traveling and whining.

Fuerzas nacionales de dibujantes de cómic

«Medio centenar de dibujantes nacionales trabajan regularmente para EE UU»

Luego uno descubre que la mirada marca-país es del periodista, no de los dibujantes:

«Nadie hace encargos porque seas de un país determinado.» (…) ¿Español? Por ellos, como si eres marciano.»

Aunque luego no falte quien cuente el relato de una tradición que empezaría en la Prehistoria:

«desde incluso Altamira hasta los pintores clásicos».

Los encantos del bosque originario

¿Habrá energía de fusión?

La respuesta cotiza en el mercado de oráculos del cual todo indica que es preferible mantenerse a una sana distancia. Lo que sucede es que ya es la segunda entrevista que leo con el director del Culham Centre for Fusion Energy y es la segunda vez que me pega su entusiasmo. Habla como sigue:

«Salvar el planeta es muy bonito. Hacer algo que nadie antes hizo, es atractivo. Pero, en última instancia, esto lo que es, es fascinante. Trabajo en el mejor laboratorio de fusión del mundo donde hacemos, diariamente, física a un nivel increíblemente alto. Cada noche en el tren a casa, prefiero hacer un cálculo más que un sudoku, por ejemplo de cómo se comporta un plasma de 200 millones de grados centígrados en un campo magnético. Cosas como esta son de una importancia crítica para el futuro del mundo pero también son una diversión de la leche.»

No sé si será bueno en conseguir fondos para la investigación (sospecho que malo no es), uno de los determinantes de cuándo será rentable la fusión, pero sus incentivos, en el fondo, están donde tienen que estar en un científico.

Nuevo modelo de gestión en las Cámaras

«A los tres meses de su toma de posesión como presidente del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, Manuel Teruel ha anunciado hoy «la puesta en marcha de un nuevo modelo de gestión empresarial, que cobrará por los servicios prestados, ya que está demostrado que lo gratuito ni agradecido ni pagado».»

Me parece maravilloso que el presidente de las Cámaras piense que es bueno cobrar por los servicios que prestan, pero ¿cuándo exactamente fue que sus servicios eran gratuitos?

Terroir Salto

El segundo aterrizaje en Monte culminó con lluvias torrenciales que nos invitan a quedar en casa, con los pies apoyados en el borde de la chimenea. Luego del primer almuerzo de picaña preparada, de momento, en la sartén, Jose descubrió el método para mantener el fuego vivo con leña algo húmeda y lo celebramos con un Stagnari Tannat Terroir Salto 2011.

El 2011 sorprende, pero en realidad no quiere decir más que se trata de la última cosecha. En el hemisferio norte, la última cosecha siempre es del año pasado. Acá, en el hemisferio sur, se puede, en el mismo año, vendimiar, vender y degustar el vino producido.

El añadido de Terroir Salto tiene otra historia. Un consultor de Minneapolis decidió ampliar, en 2004, el significado del vocablo que en francés dice territorio, para referirse a una extensión geográfica que presenta alguna particularidad llamativa en su producción agrícola. O sea, es la «denominación de origen» en América, una historia que apenas ha empezado aún. Stagnari es, quizá, una de las primeras bodegas en el Uruguay que aplica lo que en círculos académicos llaman una estrategia de diferenciación de productos y revalorización del territorio y sus comunidades mediante la identificación y desarrollo de Terroirs vitícolas.

El Terroir Salto, de seis euros, es, por cierto, un vino dulce, de alta graduación y que recuerda al Oporto.

Un mundo interesante

David Friedman cuenta en su blog otro ejemplo de lo que llama «la muerte de la propiedad intelectual» en el negocio de la edición, en este caso de un cómic web steampunk. Parecido al caso de La amenaza de los dioses, escrito por Juan Pina y editado en la Colección Biblioteca de las Indias, se paga por un el objeto físico –libro y dibujos impresos–, y el pago va vinculado a una conversación, a la experiencia de conocer personalmente al autor –en fiestas de mecenazgo con vino y la presentación del libro en el caso de La amenaza, y a convenciones steampunk en el caso del ejemplo de Friedman–. Un mundo interesante con espacios para thrillers de ciencia ficción en dominio público y vinos con el autor para financiar la edición en papel. Una amenaza para los que defienden el status quo, una oportunidad para los bricoleurs.